Warning: array_merge(): Argument #2 is not an array in /usr/home/fundacionfirstteam.org/web/wp/wp-includes/widgets.php on line 546 Para ser actor en cine y TV ¿Cómo busco una buena escuela de cine? – Fundación Internacional firstteam

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Para ser actor en cine y TV ¿Cómo busco una buena escuela de cine?

No hay muchas escuelas de cine especializadas en actores en Madrid o en España. No hay ninguna Universidad con título de grado en formación audiovisual. Y hay muchos talleres ahora de formación audiovisualdonde escoger.La fundación first team, centro de formación audiovisual sin ánimo de lucro, a través de los 12 años de experiencia en formación dirigida al actor en más de seis países, ha ido midiendo y detectando indicadores de calidad para intentar ofrecer formación audiovisual de la mayor calidad posible.

Estos indicadores de calidad, que intentamos ejercer desde el primer taller ofrecido en el año 2000 y en todos sus programas de formación y a todos sus niveles (iniciación, los cursos de cine dirigidos a profesionales, estudios superiores, postgrado..) queremos divulgarlos hoy para que sirvan no solo a los actores que buscan una buena escuela de cine donde formarse, sino para que sirvan de espejo a otras escuelas de cine madrid y a profesionales del sector.

Con esta sana intención, difundimos lo que para nosotros, son los indicadores necesarios para obtener una formación de calidad específica a los actores en el audiovisual y en pie de página,  incentivamos a vuestra participación. Queremos leer comentarios sobre lo que ha sucedido durante vuestra formación audiovisual. Buscamos comentarios de alumnos, escuelas, profesionales, profesores del sector…

Una escuela que ofrece una buena formación audiovisual para actores, es la que practica y sigue los siguientes indicadores de calidad:

  • Intenta mejorar a través de los programas de formación, la calidad de las obras audiovisuales, sin intentar caer en los vicios o malas prácticas del sector.
La noble misión de toda escuela, reside en la formación de las nuevas generaciones de profesionales, en este caso del sector audiovisual, para que a través de la innovación y experimentación, los alumnos puedan aportar a la sociedad nuevas y relevantes historias al público. Los actores son los embajadores de una cultura que se realiza en un medio audiovisual, por ello, es responsabilidad del centro procurar una formación basada en la calidad y en la búsqueda de la excelencia.
Una escuela debe ser capaz de conocer y divulgar los indicadores de calidad de cualquier obra audiovisual, no solo difundir aquellos indicadores de lo que no funciona. Debe ser proactiva en la búsqueda de la diversidad de opciones e inspiradora a través de la experimentación para que sus alumnos puedan trabajar en el cine y en la TV obtener los mejores resultados en el ejercicio de su carrera profesional. Una escuela debería ser capaz de dar valor al sector audiovisual, comunicando los logros de sus creadores y difundirlos en sus programas de formación de manera sistemática y práctica. Igualmente, el sector, a través de sus asociaciones, debería establecer criterios para premiar aquéllas escuelas de cine que contemplen la calidad en contenidos, organización y proceso formativo. En algunos países de Europa, las escuelas de cine sirven de filtro a la industria para buscar a jóvenes profesionales, reconociendo la formación y el título otorgado como base de calidad para entrar en la profesión. Parte del casting de cine y para series, está hecho ya por la misma escuela. Se supone que los que salen con título de las escuelas, tienen un conocimiento del sector que es útil a la industria. Es obra de profesionales, empresas, alumnos, instituciones el establecer criterios de calidad para un reconocimiento de una formación sólida de actores en el sector audiovisual.

  • Da la oportunidad de dar a los alumnos las herramientas para que desarrollen su propio criterio, no solo basado en lo que ya saben o creen opinar, sino en la escucha de diferentes puntos de vista, celebrando la diversidad de opiniones y de culturas, fomentando el respeto y el diálogo.
Nadie es sabio por inspiración divina. Una opinión válida de cualquier tema, es la que está basada en la confrontación de diferente información que necesitamos a veces, que sea contradictoria y de sentido opuesto. Solo así encontramos nuestra “verdad” sustentada no solo por gusto, sino por funcionalidad, posibilidad y ejercicio concreto en el sector o colectivo que nos ocupe. La buena argumentación de una opinión es la que parte de una escucha de otros argumentos y establece un diálogo abierto al cambio de opinión. La formación debe estimular al alumno a tener una experiencia personal y profesional rica en opiniones y diversa en culturas. En un siglo donde la información y participación están al alcance de todos, debemos formar a nuestros alumnos en áreas y herramientas de comunicación que nuestra cultura adolece. El estudio vigilante de tendencias del sector audiovisual en otras culturas, fortalece las posibilidades de futuro internacional de los alumnos.

  • Aspira a que los profesores sean profesionales de la rama de la que hablan. Prefiere profesionalidad a “academia”, práctica a “teoría”

La teoría tiene que llegar de una observación de la práctica. Cuando más se aleje de ella, más subjetiva y difícil de utilizar en el ejercicio de cualquier profesión. Aquellos académicos que se dedican a mostrar a otros un camino o una técnica profesional, deben estar ligados a la propia experiencia profesional del tema que diserten para que sus observaciones puedan estar seguidas y respetadas durante el ejercicio de la profesión de sus alumnos. Conviene en el momento de elegir una escuela, saber cuantas horas de práctica al año reciben los alumnos. Las escuelas de cine tienen cada vez más problemas para financiarse. En los últimos cinco años, reciben menos ayudas del gobierno y obtienen menos financiación privada. Para que una escuela sea rentable parece que la solución que algunas escuelas de cine encuentran, es dar formación a grupos de muchos alumnos y pocas clases prácticas. Cuidado!!

  • Una buena escuela de cine tiene en cuenta no solo la técnica cinematográfica, sino que también pone en práctica las técnicas relacionales que funcionan en otros sectores para mejorar el funcionamiento interno en un rodaje. 

Cuando eres profesional y te atrae la formación es porque generalmente, con el ejercicio de la profesión, has llegado a la convicción que necesitas ser más de uno para cambiar algo. Si por experiencia, te has dedicado a observar a otros que lo hacen mejor y te preocupas por saber las diferencias, te encuentras con un conocimiento válido para ayudar a mejorar la profesionalización del sector. A veces, no es la técnica la que te permite trabajar más a gusto, sino elegir aquellos proyectos en los que te sientes más identificado, o aquel material que te apetece contar a otros o encontrar una actitud profesional basada en el respeto por el conocimiento de los demás. De todas maneras, el actor, para permanecer trabajando en la profesión en proyectos que le apasionen, tiene que tener en cuenta la manera con que interactía con los demás para poder convertirse en un profesional con trabajo. Una escuela de cine para actores tiene que tener en cuenta el desarrollo relacional de sus alumnos para lograr una calidad en el sitio de trabajo y en el resultado final.

  • Los profesores escogidos por la escuela, deben tener un actualizado conocimiento del sector audiovisual a nivel nacional e internacional.

Las escuelas de cine, tienen una responsabilidad en elegir a profesorado que tenga un verdadero conocimiento del sector, probado por experiencia y años de ejercer la profesión de actor en todos los diferentes medios audiovisuales y en diversas culturas. Conviene mirar bien en imdb.com (la página más profesional donde aparecen todos los trabajos de cada trabajador del cine y TV)  los profesionales que imparten las clases en la escuela para entender si hace tiempo que no están en activo, o cuantos años de experiencia tienen en su trabajo como profesionales y como profesor. Hoy más que nunca es fácil por Internet localizar al profesorado de una escuela y  comprobar si tienen libros en la materia, qué opinan de la profesión, leer si han escrito, artículos en el blog de su escuela sobre la materia que enseñan, o si han publicado algún artículo en la prensa, y así entender si son las personas de las que nos gustaría aprender. Los profesores de la formación audiovisual, tienen que tener información actualizada sobre tendencias, necesidades y problemas del sector, nacional e internacionalmente y ser capaces de ofrecer valor y conocimiento no solo a los que empiezan, sino a otros profesionales.

  • Se ocupa de formar al actor como trabajador y especialista, pero la formación tiende a fomentar la escucha y formación conjunta, global, de todos los colectivos del sector, para que cada uno conozca, comunique sus necesidades y aspiraciones al otro colectivo e intente adecuar sus propias necesidades respetando las del otro.

Todo grupo tiene un conjunto de valores y creencias. En el siglo XXI, el actor de cine y TV debe formarse en escuelas de cine (a no ser que la formación vaya destinada a académicos) que tengan en cuenta todas las salidas profesionales que un actor puede tener en el audiovisual. Es deseable, dado el cambio de costumbres de la sociedad, que el conocimiento particular de un colectivo (actor) pueda ampliarse con el de otros colectivos (productor, director, guionista, etc..)  del mismo sector audiovisual, ya que ninguno de ellos podrá crear una obra audiovisual completamente solo. Cada miembro de todo el proceso, tiene que estudiar a fondo y globalmente desde su punto de vista, la complejidad de todo el proceso de creación y comunicación de cualquier obra audiovisual

  • Hace sentir al estudiante, la responsabilidad de la profesión de comunicador audiovisual como espejo de la sociedad que refleja

Todos los que hemos elegido la profesión de actor, sabemos el poder de cambio que la comunicación en cámara ejerce en la sociedad en la que vivimos. Hoy, en el siglo XXI, los actores necesitan estudiar lo que hasta ahora se tenía olvidado, de hecho todavía lo está, de los programas curriculares de las escuelas que tradicionalmente han formado a actores. Las escuelas, talleres de formación audiovisual tienen que fomentar la responsabilidad del actor en no solo buscar una expresión individual en su comunicación sino una identidad con la comunidad y público a quien representa. La escuela debe también tener responsabilidad no solo para exigir un compromiso de todos los alumnos a asistir a las clases y a cumplir en fecha los trabajos de la escuela, pero también ser suficientemente flexible para adecuar sus programas a las necesidades y demandas de los jóvenes profesionales (poner enlace a la página de act now) y de la sociedad.

  • Hace que los alumnos tengan en cuenta la opinión del espectador para que su obra tenga diferentes niveles que atraigan a ser posible, a la mayoría de perfiles de la sociedad global en la que vivimos.

Es deseable que la escuela fomente en el creador la curiosidad y responsabilidad necesaria para conseguir una vasta información sobre el tema que comunica. El creador debe poder ofrecer un punto de vista válido para que la mayoría de espectadores estén conectados y comprometidos con el punto de vista que se le ofrece en la obra audiovisual. El actor es uno de los creadores que mejor debería entender la participación cívica como parte intrínseca de su creación. Nada está dicho si el actor no ha conseguido hacer participar al público con emoción o reflexión en la historia que le ha sido contada por todo el equipo. En el audiovisual, todos los colectivos tienen su última mirada en el espectador. Sin el público, no tenemos obra audiovisual.

  • Una escuela debe ser flexible en su organización interna para incentivar aptitudes, respetar intereses, colmar expectativas y negociar la personalidad de los participantes (alumnos y profesores) en los programas de formación.

Una buena escuela  debe tener métodos de control, seguimiento y medición transparentes para entender las posibles áreas de mejora de su formación y de su organización. No hacerlo significa reproducir los viejos esquemas del siglo XIX: competividad, profesores-gurús sustentados por una férrea jerarquía, explotación de los alumnos que provocan respeto a través del miedo, profesores que ven la formación solo como una solución a su falta de trabajo profesional, etc.

  • Busca que todo el profesorado cumpla con unos requisitos éticos que cada profesional aspira tener para obtener una mejora de calidad en su trabajo.

Si los profesores que forman a los alumnos no poseen la aspiración como profesionales de obtener calidad en sus obras, dificilmente podrán cumplir con la principal misión de una escuela, que es aportar elementos para el cambio, para generar mejores productos, para que el cine y la TV españoles en este país tenga mayor reputación de calidad, etc.

  • La escuela tiene que ser flexible para programar actividades destinadas a cultivar valores y principios éticos en cada materia, y tienen que estar difundidos en toda la comunicación de la escuela, en todos los formatos y redes sociales, además de promoverlos y practicarlos. Algunos son:

– El valor de la equidad, evitando el favoritismo y actuando como elemento compensador de las desigualdades personales y sociales de los participantes en sus programas.

– El trabajo en equipo de sus alumnos, fomentando la colaboración y la solidaridad en vez de la competitividad, colaboración que incita a los alumnos a compartir y dar valor con sus obras audiovisuales a la sociedad con la que comunica

– La que es capaz de ilusionar a los alumnos por áreas nuevas, la que premia el ansia de conocimiento, la inspiración, la creatividad, la iniciativa personal y el espÌritu emprendedor de sus alumnos

– Fomenta la transparencia en la relación con todos los alumnos y en todo nivel de comunicación (profesorado, alumnos, profesionales, colectivo, sector, sociedad), desarrollando la empatía y favoreciendo siempre el diálogo a la jerarquía

– Apuesta por una formación que perdure en el futuro, teniendo como estrategia la innovación, la colaboración y la experimentación práctica de sus alumnos

– No pone trabas en la utilización de los recursos de la escuela para explorar la creatividad de sus alumnos, sino que estimula la creación de grupos de trabajo, realizando el debido seguimiento de sus proyectos , en algunos casos incluso proponiendo otros profesionales que puedan complementar las propias soluciones a los problemas que encuentran.

– Escucha las observaciones y sugerencias de los alumnos y profesores y en la medida de lo posible, las lleva a la práctica

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