Warning: array_merge(): Argument #2 is not an array in /usr/home/fundacionfirstteam.org/web/wp/wp-includes/widgets.php on line 546 La mirada de Vannozza Cataneï – Fundación Internacional firstteam

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La mirada de Vannozza Cataneï

La mirada de Vannozza Cataneï Unas gotas de lluvia cayendo sobre mi rostro hicieron que volviera a la realidad. Por fin estaba en la finca cuyo nombre despertaba mi más profunda curiosidad. Por el camino vi aparecer al guarda de la finca para, a petición mía, acompañarme a visitarla. Tuve que presentarme: “Soy Assumpta Serna, actriz que en el rodaje de la serie de TV “Borgia” interpreto a la mujer que fue amante de Rodrigo de Borgia, de nombre Vannozza Cataneï.”  Adelante, dijo, es un placer para mí abrir la verja a una mujer que quiere ser como Vannozza, porque ésta era su casa hace muchos años… La finca estaba situada a una hora de Roma. Sorprendía su belleza, armonía y paz.  Era un bellísimo lugar. Un río que atravesaba la finca regándola con abundancia, agua que llegaba de las montañas y que alguien había dirigido en cascadas y fuentes y lagos, sobre los que habían erigido puentes de piedra. Los árboles llegados de todas partes del mundo, daban la sensación de que cada uno de ellos estaba plantado con cariño, escogiendo el lugar, midiendo viento, sombra y luz. El guía

Assumpta Serna como Vanozza dei Cattanei en la serie Borgia (Foto de Michael Driscoll)

contó que las hojas de uno de ellos, cambiaban de color, pero que no caían nunca. Era un árbol delicado de hojas pero fuerte de tronco…  como Vannozza, pensaba yo…  No pude resistir mi tentación y le pedí robar sus semillas… “Adelante, dijo puede ser que le crezcan si las pone primero en agua todo un día”… Le conté que después de finalizada la primera serie de varios capítulos, nos trasladamos a Roma para posteriormente ir a la finca Cataneï a rodar la segunda serie de “Los Borgia”. El guarda explicaba que Vannozza fue la propietaria de aquella finca desde el año 1491, en el que entonces el Cardenal Borgia se la cedió en propiedad y la finca pasó a llamarse Cataneï, apellido de Vannozza. Con Vannozza el entonces Cardenal Borgia tuvo varios hijos que él reconocía como sus sobrinos.  Los más conocidos en la historia de su época fueron los llamados:  Juan, Lucrecia y César Borgia. En esta finca, crecieron, corrieron, rieron… Pero también las paredes, ahora medio derruidas, vivieron la fuerza de esa mujer a quien Rodrigo, llamado “el catalán” apartó de su vida, finalizando el lazo amoroso con ella, porque tenia amantes más jóvenes y porque le interesaba estar ligado a familias romanas como la de Giulia Farnese… Rodrigo  Borgia fue elegido Papa el año 1492, después de un reñido cónclave con los Cardenales. Sólo entonces reconoció a sus hijos como propios, dotándoles de prebendas, honores militares y eclesiásticos y títulos correspondientes. En esta finca murió Vannozza, sobreviviendo a la muerte de Rodrigo y de todos sus hijos. ¿Cuantas veces las paredes fueros testigos del llanto de Vannozza al recordar sus risas? A su muerte, esta finca pasó a sus descendientes y posteriormente al abuelo del guarda, también guarda él mismo, con la promesa que nunca se hicieran fiestas o que en los terrenos se edificara… Hace unos 10 años pasó a ser propiedad del Ministerio de Cultura Italiano. El guarda seguía mostrándome los distintos aposentos y sus desnudas salas sin ningún mueble, con ventanas amplias para poder admirar al exterior, viñedos, árboles y montañas.

Retrato de “Vannozza”, Giovanna de Candia, Contessa dei Cattanei.

Al entrar en una estancia no muy grande, me encontré de pronto con los ojos bellisimos de Vannozza mirándome desde el cuadro colgado en una de sus paredes. Era muy antiguo y valioso, una joya en aquel vacío caserón. Estaba conmovida y le dije al guarda: – No esperaba conocerla – El intuyó que me apetecía quedarme sola… sola con Vannozza. Seguía mirando a aquella mujer. Quizá no podría considerarse hermosa en nuestro criterio actual, pero era más que hermosa, era la cara de una mujer muy interesante. ¡Dios mio! Aquellos ojos me atraían tanto que no podía apartar de ellos mi mirada. Esperaba que mi labor en la interpretación de su persona, tan llena de pasión y amor, fuese lo más real posible, y poder comunicar a través de más de 500 años de distancia, la personalidad de una mujer y madre romana “amorevole”, llamada Vannozza Cataneï. Al salir al exterior me informó el guarda que mis compañeros se dirigían hacia los viñedos. Las cámaras y el rodaje me esperaban. Semillas en mi mano, me dirigí a reunirme con el equipo  y junto al Cardenal Farnese, empezamos a pisar los viñedos de “Los Borgia”. Octubre 2013