RobinWilliams2

Cosmologistas nos dirán cómo una estrella se forma.

Nos dirán qué hace durante su breve (en términos de Universo) vida.

Nos dirán qué pasa cuando explota, y le ponen el nombre de Supernova.

Nos dirán que pasa cuando es tan grande en tamaño que colapsa en sí misma, y le llaman la Estrella Neutrón.

Pero no nos dirán por qué todos nos emocionamos por la pérdida de Robin Williams.

Mi rutina diaria es: me bajo nuevos podcasts y los escucho yendo al trabajo.

Hoy, después de leer la noticia de la muerte de Robin Williams le dije a mi mujer Assumpta la noticia y los dos hemos hecho esa cosa con nuestras cejas, cuando se mueven y hacen un pico como si fuera el tejado de una casa. Los dos hemos bajado la cabeza y ella me ha preguntado: ¿Pero, cómo? Suicidio, le he dicho. “Qué egoista, ¿Suicidio? ¿porqué? !! Con lo que podía dar a la Humanidad todavía!!

Después escuché el podcast de Marc Maron en WTF donde Robin Williams dio una de sus entrevistas más íntimas, reveladoras y predecibles. La grabó en 2010. Intenta escucharla si puedes. Marc Maron, es el comediante de stand-up que accidentalmente se ha convertido en el archivador de los actores de su pasado, presente y futuro.

Marc dice que ésa entrevista le cambió su vida. Escuchándola, puedes entender por qué. Es una exploración de Robin Williams tranquila, suave y sin tomar partido en los detalles de su historia, pero deja ver como era en ese momento y a dónde se dirigía. Sonaba como si estuviera en un buen lugar.

Es poco lo que puedo decir comparando con aquellos que estuvieron más cerca de él o con miles de escritores infinitamente mejores para expresar lo que me gustaría decir…

Cuando una estrella tiene una magnitud 25 veces mayor que la de nuestro sol, colapsa en sí misma de forma que su medida es matemáticamente cero y sin embargo, su densidad es infinitamente más alta que la que tenía.

No podemos ni imaginarlo, ni nosotros ni los físicos o matemáticos o cosmólogos porque no hay una teoría para la Gravedad cuántica. Es lo que se llama el Agujero negro. Hay un límite teórico, conocido como el “Horizonte de acontecimiento”, donde todo, incluso la luz, no puede escapar de su abrumadora gravedad.

Así que cuando una estrella nos deja, una con tanta masa, gravedad y peso específico como Robin Williams estamos empujados al vacío para tratar de acercarnos a ese campo centrífugo de gravedad y destrucción.

Para aquéllos que le amaron, a él y a su trabajo, miramos en la distancia a ese “horizonte del acontecimiento”. Debemos vigilar que el proselitismo, las noticias y comentarios irresponsables, no estimulen a aquéllos que tienen riesgo de aventurarse más cerca a esa frontera de vacío.

Al contrario, debemos saber que la ausencia de luz no significa que no podamos recordar o reírnos en memoria de su calidez humana.

Al contrario, debemos vigilar y aprender a amar más, a juzgar menos y a saber que el más brillante de nosotros es capaz de ser coherente con la más profunda de las oscuridades, nacida no de egoísmo ni de narcisismo pero de algo más cercano que la gravedad cuántica. No son estúpidos o egoístas. Están sujetos a sus propios límites donde el efecto del Agujero negro empieza.

Mi cita favorita de todas las películas llega de la película “Contact”, dirigida por Robert Zemeckis. Por la primera vez en la historia de la humanidad, una intrépida astrónoma Ellie, se encuentra en la profundidad del espacio construyendo una máquina, cuyo diseño le llegó de su análisis del espacio profundo.  Mirando a través de ésa pequeña cápsula donde flota, rompe a llorar por la belleza y grandiosidad inigualable del universo. Encontrándose no cualificada ante ese esplendor, dice: “Tendrían que haber enviado a un poeta”.

Así que a un poeta muerto y dirigido al resto de nosotros, me levanto de mi mesa y lloro; “Oh, Capitán, Capitán”, hoy está perdido, pero el mañana todavía espera medir su tamaño y aguarda… para que nosotros escribamos nuestro propio verso.