Warning: array_merge(): Argument #2 is not an array in /usr/home/fundacionfirstteam.org/web/wp/wp-includes/widgets.php on line 546 octubre 2013 – Fundación Internacional firstteam

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A look into the life of Vannozza Cataneï

A look into the life of Vannozza Cataneï Some drops of rain falling about my face brought me back to reality. Finally I was at the farm whose name awakened my most profound curiosity. Through the path, I saw the farm guard appear to accompany me within, at my own request. I had to introduce myself: “I am Assumpta Serna, an actress in the TV series ‘Borgia”. I play the woman who was Rodrigo de Borgia’s lover, Vannozza Cataneï.” “Come in”, he said. “It’s a pleasure for me to open the doors to a woman that wants to be like Vannozza, as this happened to be her house years ago…”

Assumpta Serna as Vanozza dei Cattanei (Picture by Michael Driscoll)

The farm was situated an hour from Rome. I was surprised by its beauty, harmony and peace. It was a beautiful place. There was a river that passes through the farm watering it with abundance, water that comes from the mountains, which someone had made into waterfalls, springs and lakes, around which they had erected stone bridges. Trees came from all parts of the world, they gave off the feeling that each one of them had been planted with care, choosing the spot, measuring wind, shade and light. The guide said the leaves of every tree change colour, but never fall. There was a delicate tree with leaves but with a strong trunk… like Vannozza I thought… I couldn’t resist my temptation and I asked him if I could steal some of its seeds… “ Go ahead,” he said, “it may be that they grow if you put them in water for a whole day”… I told him that after the first series, we moved to Rome to subsequently go to the Cataneï farm to film the second series of ‘Borgia’. The guard explained that Vannozza had been the owner of the farm since 1491; Cardinal Borgia had handed over ownership and the farm became Cataneï, Vannozza’s last name. Cardinal Borgia then went on to have various children with Vannozza, whom he recognised as his nephews. The most well known in the history of his time were called: Juan, Lucrecia and César Borgia. In this farm, they grew up, they ran and they laughed… but also those walls, now crumbling, experienced the power of that woman. Rodrigo known as ‘the Catalan’, separated from Vannozza, ending their bond of love because he had younger lovers and was interested in being tied to Roman families such as that of Giulia Farnese… Rodrigo Borgia was elected as Pope in 1492, after a close conclave with the Cardinals. Only then did he acknowledge his children as his own, providing them with perks, military and ecclesiastical honours and other corresponding titles. In this farm, Vannozza died, surviving the death of Rodrigo and of all her children. How many times were these walls witnesses of the weeping and laughter of Vannozza? After her death, the farm was passed on to her descendants and subsequently to the guard’s uncle, who was also a guard, with the promise that no parties would be held or that nothing would be built on the land. Some 10 years ago, the farm became the property of the Ministry of Italian Culture. The guard continued to show me the different rooms and its bare halls without any furniture, with wide windows to admire the outside, the vineyards, the trees and the mountains. Upon entering into a living room that wasn’t very big, I suddenly found myself gazing into the beautiful eyes of Vannozza, looking at me from the picture hanging on one of the walls. It was very old and valuable, a jewel in that empty ramshackle house.

Portrait of “Vannozza”, Giovanna of Candia, Contessa dei Cattanei.

I was moved and I asked the guard: – I can’t wait to get to know her – He sensed that I wanted to be left alone… alone with Vannozza. I continued looking at that woman. Perhaps I couldn’t consider her beautiful in our current standards, but she was more than beautiful, it was the face of a very interesting woman. My god! Those eyes drew me in so much that I could not look away. I hoped that my labour in the interpretation of this person was as full of passion and love, as it was as realistic as possible, and that I was able to communicate, after more than 500 years, the personality of the woman and Roman mother “amorevole” known as Vannozza Cataneï.   Upon stepping outside, the guard informed me that my colleagues were heading towards the vineyards. The cameras and the set were waiting for me. Seeds in my hand, I went to meet with the team and together with Cardinal Farnese, we began to tread the vineyards of ‘The Borgia’. October 2013.

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La mirada de Vannozza Cataneï

La mirada de Vannozza Cataneï Unas gotas de lluvia cayendo sobre mi rostro hicieron que volviera a la realidad. Por fin estaba en la finca cuyo nombre despertaba mi más profunda curiosidad. Por el camino vi aparecer al guarda de la finca para, a petición mía, acompañarme a visitarla. Tuve que presentarme: “Soy Assumpta Serna, actriz que en el rodaje de la serie de TV “Borgia” interpreto a la mujer que fue amante de Rodrigo de Borgia, de nombre Vannozza Cataneï.”  Adelante, dijo, es un placer para mí abrir la verja a una mujer que quiere ser como Vannozza, porque ésta era su casa hace muchos años… La finca estaba situada a una hora de Roma. Sorprendía su belleza, armonía y paz.  Era un bellísimo lugar. Un río que atravesaba la finca regándola con abundancia, agua que llegaba de las montañas y que alguien había dirigido en cascadas y fuentes y lagos, sobre los que habían erigido puentes de piedra. Los árboles llegados de todas partes del mundo, daban la sensación de que cada uno de ellos estaba plantado con cariño, escogiendo el lugar, midiendo viento, sombra y luz. El guía

Assumpta Serna como Vanozza dei Cattanei en la serie Borgia (Foto de Michael Driscoll)

contó que las hojas de uno de ellos, cambiaban de color, pero que no caían nunca. Era un árbol delicado de hojas pero fuerte de tronco…  como Vannozza, pensaba yo…  No pude resistir mi tentación y le pedí robar sus semillas… “Adelante, dijo puede ser que le crezcan si las pone primero en agua todo un día”… Le conté que después de finalizada la primera serie de varios capítulos, nos trasladamos a Roma para posteriormente ir a la finca Cataneï a rodar la segunda serie de “Los Borgia”. El guarda explicaba que Vannozza fue la propietaria de aquella finca desde el año 1491, en el que entonces el Cardenal Borgia se la cedió en propiedad y la finca pasó a llamarse Cataneï, apellido de Vannozza. Con Vannozza el entonces Cardenal Borgia tuvo varios hijos que él reconocía como sus sobrinos.  Los más conocidos en la historia de su época fueron los llamados:  Juan, Lucrecia y César Borgia. En esta finca, crecieron, corrieron, rieron… Pero también las paredes, ahora medio derruidas, vivieron la fuerza de esa mujer a quien Rodrigo, llamado “el catalán” apartó de su vida, finalizando el lazo amoroso con ella, porque tenia amantes más jóvenes y porque le interesaba estar ligado a familias romanas como la de Giulia Farnese… Rodrigo  Borgia fue elegido Papa el año 1492, después de un reñido cónclave con los Cardenales. Sólo entonces reconoció a sus hijos como propios, dotándoles de prebendas, honores militares y eclesiásticos y títulos correspondientes. En esta finca murió Vannozza, sobreviviendo a la muerte de Rodrigo y de todos sus hijos. ¿Cuantas veces las paredes fueros testigos del llanto de Vannozza al recordar sus risas? A su muerte, esta finca pasó a sus descendientes y posteriormente al abuelo del guarda, también guarda él mismo, con la promesa que nunca se hicieran fiestas o que en los terrenos se edificara… Hace unos 10 años pasó a ser propiedad del Ministerio de Cultura Italiano. El guarda seguía mostrándome los distintos aposentos y sus desnudas salas sin ningún mueble, con ventanas amplias para poder admirar al exterior, viñedos, árboles y montañas.

Retrato de “Vannozza”, Giovanna de Candia, Contessa dei Cattanei.

Al entrar en una estancia no muy grande, me encontré de pronto con los ojos bellisimos de Vannozza mirándome desde el cuadro colgado en una de sus paredes. Era muy antiguo y valioso, una joya en aquel vacío caserón. Estaba conmovida y le dije al guarda: – No esperaba conocerla – El intuyó que me apetecía quedarme sola… sola con Vannozza. Seguía mirando a aquella mujer. Quizá no podría considerarse hermosa en nuestro criterio actual, pero era más que hermosa, era la cara de una mujer muy interesante. ¡Dios mio! Aquellos ojos me atraían tanto que no podía apartar de ellos mi mirada. Esperaba que mi labor en la interpretación de su persona, tan llena de pasión y amor, fuese lo más real posible, y poder comunicar a través de más de 500 años de distancia, la personalidad de una mujer y madre romana “amorevole”, llamada Vannozza Cataneï. Al salir al exterior me informó el guarda que mis compañeros se dirigían hacia los viñedos. Las cámaras y el rodaje me esperaban. Semillas en mi mano, me dirigí a reunirme con el equipo  y junto al Cardenal Farnese, empezamos a pisar los viñedos de “Los Borgia”. Octubre 2013

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